Cooperativa, Cecilia Rovaretti entrevista a Mónica González (Dir. de Ciper), 03/01/2012, audio.-
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jueves, 5 de enero de 2012
domingo, 18 de diciembre de 2011
¿Son mejores las mujeres? reseña publicación de Sara Sefchovich - México - por Marta Lamas - Proceso.com.mx 16/12/2011
Proceso.com.mx, Marta Lamas, 16/12/2011, análisis, extracto.-
Sara Sefchovich, con su rasgo característico de poner el dedo en la llaga, acaba de publicar su nuevo libro: ¿Son mejores las mujeres? (Paidós/Debate Feminista). Construido a partir de extractos que ha seleccionado de sus novelas, ensayos académicos, artículos periodísticos e intervenciones públicas, el libro está dirigido a un público amplio, interesado en uno de los conflictos más acuciantes de hoy: la desigualdad entre mujeres y hombres. Con un sólido bagaje intelectual y una pluma de largo oficio literario, Sefchovich recorre la historia reciente de México, explica el surgimiento del movimiento feminista en el país, elabora un catálogo de los temas del feminismo, plantea sus reivindicaciones, da su versión de lo vivido, fundamentando sus enojos y desacuerdos, para concluir con un balance de lo conseguido y lo pendiente por lograr.
A contracorriente de la mayoría de las feministas, Sara se pregunta algo que toca el corazón del problema: ¿somos más buenas, más honestas, más confiables políticamente las mujeres? Ella responde que no. Existen mujeres de distintos tipos y calañas, mujeres que aunque comparten problemáticas generales, en la vida se manejan de formas diferentes: algunas con solidaridad y generosidad, pero muchas otras con mezquindad, corrupción y maldad. No hay una “esencia” que nos haga mejores. Hay, eso sí, procesos psíquicos y culturales con sus usos y costumbres lo suficientemente arraigados para desarrollar un estilo de ser femenino. Por eso muchas conductas de las mujeres se parecen, de igual forma que las conductas de los hombres también tienen rasgos compartidos. Así, la lectura de este libro relega al terreno de lo fantasioso cualquier intento de defender la idea demagógica, ¡lamentablemente tan común!, de que las mujeres somos mejores que los hombres.
Sara Sefchovich, con su rasgo característico de poner el dedo en la llaga, acaba de publicar su nuevo libro: ¿Son mejores las mujeres? (Paidós/Debate Feminista). Construido a partir de extractos que ha seleccionado de sus novelas, ensayos académicos, artículos periodísticos e intervenciones públicas, el libro está dirigido a un público amplio, interesado en uno de los conflictos más acuciantes de hoy: la desigualdad entre mujeres y hombres. Con un sólido bagaje intelectual y una pluma de largo oficio literario, Sefchovich recorre la historia reciente de México, explica el surgimiento del movimiento feminista en el país, elabora un catálogo de los temas del feminismo, plantea sus reivindicaciones, da su versión de lo vivido, fundamentando sus enojos y desacuerdos, para concluir con un balance de lo conseguido y lo pendiente por lograr.
A contracorriente de la mayoría de las feministas, Sara se pregunta algo que toca el corazón del problema: ¿somos más buenas, más honestas, más confiables políticamente las mujeres? Ella responde que no. Existen mujeres de distintos tipos y calañas, mujeres que aunque comparten problemáticas generales, en la vida se manejan de formas diferentes: algunas con solidaridad y generosidad, pero muchas otras con mezquindad, corrupción y maldad. No hay una “esencia” que nos haga mejores. Hay, eso sí, procesos psíquicos y culturales con sus usos y costumbres lo suficientemente arraigados para desarrollar un estilo de ser femenino. Por eso muchas conductas de las mujeres se parecen, de igual forma que las conductas de los hombres también tienen rasgos compartidos. Así, la lectura de este libro relega al terreno de lo fantasioso cualquier intento de defender la idea demagógica, ¡lamentablemente tan común!, de que las mujeres somos mejores que los hombres.
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desigualdad de género,
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jueves, 21 de abril de 2011
Cambio social y familia - Margarita María Errázuriz - blogs | La Segunda
blogs | La Segunda , Margarita María Errázuriz, 21/04/2011.-
Tener la oportunidad de revisar información sobre familia y los comportamientos asociados a ésta, verla reunida y sopesarla sin anestesia, vale decir, sin comentarios ni análisis, puede ser impactante. El libro “Chile en cifras. Observatorio de tendencias sociales”, de la Universidad Andrés Bello, realizado con el apoyo de DataVoz, ofrece esa posibilidad.
No podríamos decir que los datos son nuevos. Todos sabemos que son muchas las parejas que conviven sin casarse y nos encontramos frecuentemente con madres solteras. Pese a ello, leer en la publicación en cuestión, casi de corrido, que al 65 por ciento de las personas encuestadas no le gustaría volver a casarse; que el 79 por ciento de ellas está de acuerdo con que una pareja conviva sin intenciones de casarse; que el 67 por ciento aprueba la procreación fuera del matrimonio, y que el 63 por ciento de las mujeres que fueron madres el año 2007 no estaban casadas, me impresionó y me dejó pensando. Es el mérito de este libro.
Tener la oportunidad de revisar información sobre familia y los comportamientos asociados a ésta, verla reunida y sopesarla sin anestesia, vale decir, sin comentarios ni análisis, puede ser impactante. El libro “Chile en cifras. Observatorio de tendencias sociales”, de la Universidad Andrés Bello, realizado con el apoyo de DataVoz, ofrece esa posibilidad.
No podríamos decir que los datos son nuevos. Todos sabemos que son muchas las parejas que conviven sin casarse y nos encontramos frecuentemente con madres solteras. Pese a ello, leer en la publicación en cuestión, casi de corrido, que al 65 por ciento de las personas encuestadas no le gustaría volver a casarse; que el 79 por ciento de ellas está de acuerdo con que una pareja conviva sin intenciones de casarse; que el 67 por ciento aprueba la procreación fuera del matrimonio, y que el 63 por ciento de las mujeres que fueron madres el año 2007 no estaban casadas, me impresionó y me dejó pensando. Es el mérito de este libro.
martes, 16 de noviembre de 2010
La Disciplina Familiar debe cambiar a lo largo del ciclo de vida familiar - educarchile
educarchile, 15/11/2010, extracto.-
Por Claudia Romagnoli, en base al material “Reuniones de Apoderados: Tarea de Padres y Profesores” de las autoras C. Romagnoli y F. Morales, 1996, Santiago, Dolmen Ediciones.
La meta de la disciplina debiera ser ayudar a los hijos a aprender a ser responsables, independientes y autónomos, logrando tener una disciplina interna o autocontrol. También, enseñarles a considerar los pro y los contra de cada decisión, aprendiendo a hacerse responsable de las consecuencias de sus actos.
Entenderemos la disciplina familiar como instruir, enseñar, lo que también implica poner límites, es decir definir lo que es permitido y lo que no lo es al interior de la familia.
Siendo la disciplina parte de la vida familiar, va modificándose junto con los cambios que ocurren al interior de ella. Así tenemos que la disciplina para un niño pequeño no puede ser la misma que para un joven y, aunque los valores que existan detrás sean los mismos, la forma de la disciplina debe variar. En el artículo “Por qué los jóvenes aún necesitan de disciplina familiar”, podrá conocer más acerca de este tema.
¿POR QUÉ LOS JOVENES AUN NECESITAN DE DISCIPLINA FAMILIAR?
En un comienzo vemos que el niño necesita este control externo, ejercido por sus padres. Lo necesita porque así se siente seguro, protegido y, a la vez, porque así aprende cómo conducirse, aprende a respetar y a considerar a las demás personas. Poco a poco se hace necesario aprender a equilibrar el nivel de control que se ejerce con un mayor grado de libertad y de independencia del niño. De esta manera se facilita el desarrollo del autocontrol de su conducta, en especial a medida que va creciendo y se va acercando a la edad juvenil. El joven, a diferencia del niño, ya tiene ciertas capacidades de razonamiento que le permiten relacionarse con el mundo de otra manera; tiene otras necesidades e intereses que lo impulsarán a actuar en direcciones diferentes a cuando era pequeño; mantener el mismo nivel de control sobre él sin considerar estos cambios, es decir, seguir tratándolo como a un niño, es una de las mayores fuentes de conflicto entre padres e hijos en esta etapa.
Por Claudia Romagnoli, en base al material “Reuniones de Apoderados: Tarea de Padres y Profesores” de las autoras C. Romagnoli y F. Morales, 1996, Santiago, Dolmen Ediciones.
La meta de la disciplina debiera ser ayudar a los hijos a aprender a ser responsables, independientes y autónomos, logrando tener una disciplina interna o autocontrol. También, enseñarles a considerar los pro y los contra de cada decisión, aprendiendo a hacerse responsable de las consecuencias de sus actos.
Entenderemos la disciplina familiar como instruir, enseñar, lo que también implica poner límites, es decir definir lo que es permitido y lo que no lo es al interior de la familia.
Siendo la disciplina parte de la vida familiar, va modificándose junto con los cambios que ocurren al interior de ella. Así tenemos que la disciplina para un niño pequeño no puede ser la misma que para un joven y, aunque los valores que existan detrás sean los mismos, la forma de la disciplina debe variar. En el artículo “Por qué los jóvenes aún necesitan de disciplina familiar”, podrá conocer más acerca de este tema.
¿POR QUÉ LOS JOVENES AUN NECESITAN DE DISCIPLINA FAMILIAR?
En un comienzo vemos que el niño necesita este control externo, ejercido por sus padres. Lo necesita porque así se siente seguro, protegido y, a la vez, porque así aprende cómo conducirse, aprende a respetar y a considerar a las demás personas. Poco a poco se hace necesario aprender a equilibrar el nivel de control que se ejerce con un mayor grado de libertad y de independencia del niño. De esta manera se facilita el desarrollo del autocontrol de su conducta, en especial a medida que va creciendo y se va acercando a la edad juvenil. El joven, a diferencia del niño, ya tiene ciertas capacidades de razonamiento que le permiten relacionarse con el mundo de otra manera; tiene otras necesidades e intereses que lo impulsarán a actuar en direcciones diferentes a cuando era pequeño; mantener el mismo nivel de control sobre él sin considerar estos cambios, es decir, seguir tratándolo como a un niño, es una de las mayores fuentes de conflicto entre padres e hijos en esta etapa.
miércoles, 9 de julio de 2008
Cepal | Familias y políticas públicas en América Latina
Los estudios reunidos por Irma Arriagada en 'Familias y políticas públicas en América Latina' la llevaron al subtítulo 'una historia de desencuentros' para observar que muchas veces se diseñan políticas para familias inexistentes - es decir con un prototipo inexistente en mente. video:: entrevista a Irma Arriagada - Cepal /Navegador:Firefox Enlace::Libro de la CEPAL: Familias y políticas públicas en América Latina: una historia de desencuentros. Editado por Irma Arriagada. Entrevista a Irma Arriagada, Asuntos Sociales, CEPAL
1. ¿Qué importancia tiene la familia dentro de la sociedad actual?Technorati Tags: familia, Chile
Las familias en América Latina y en el mundo cumplen un papel central en la vida de las personas y asumen muy diversas funciones según sea su estructura y la etapa del ciclo vital en el que se encuentran. En términos generales, la familia como institución ha cumplido el papel de protección y cuidado de sus integrantes. En América Latina frente a la ausencia de un Estado de Bienestar, y ante las crisis económicas recurrentes, el persistente desempleo, la enfermedad y muerte, las familias han suplido al Estado en brindar protección a la población, socializar a las nuevas generaciones, y permitir la reproducción cotidiana de su población.Sin embargo, junto con ser el espacio de afectividad y de la solidaridad, en algunos casos, la familia representa para una proporción muy importante de mujeres y niños, un ámbito donde experimentan violencia y altos riesgos de vida. Situación que ha sido puesta en evidencia en el creciente número de femicidios, y de casos de violencia intrafamiliar y doméstica.
2. ¿Por qué el título del libro habla de "desencuentros" en relación a las políticas públicas orientadas a las familias?La idea tras el subtítulo es que las políticas que se implementan para las familias no van a la par con las transformaciones que las familias han tenido y en muchos casos, se planifica o se diseñan programas para familias inexistentes. Por ejemplo, en los ejecutores de las políticas y programas hacia las familias predomina la imagen de una familia patriarcal, con presencia de un padre que es el proveedor económico, una madre que es ama de casa y niños. Según nuestros datos ese tipo de familia corresponde a sólo uno de cada cinco hogares en América Latina, puesto que una proporción muy importante de ellos son de doble ingreso, en casi un tercio son de jefatura femenina, y en un porcentaje significativo no hay hijos y las familias están consituidas por parejas de adultos mayores.
3 ¿Qué países de la región han implementado políticas exitosas hacia las familias? ¿Podría dar algunos ejemplos?Los niveles de desarrollo y las orientaciones políticas diferentes de los países muestran una amplia gama de políticas y programas de protección a las familias. Sin embargo, es difícil indicar qué países han implementado políticas para la protección de los derechos de las familias. Por una parte, en casi todos se aprecian progresos en la legislación en contra de la violencia intrafamiliar y doméstica, otros han avanzado en proporcionar recursos mínimos para la subsistencia, otros en proporcionar accesos básicos gratuitos a la salud y a la cobertura de ciertas enfermedades, en tanto otros han logrado proporcionar educación gratuita o desarrollar programas de transferencias condicionadas de ingresos a gran parte de su población en extrema pobreza.Existen pocas experiencias exitosas orientadas a las familias, sin embargo, puede citarse el esfuerzo de la Alcaldía Mayor de Bogotá que está en proceso de implementar un programa novedoso orientado a las familias en un marco de garantía de derechos, reconocimiento de la diversidad familiar y que propicia la democracia al interior de las familias y el respeto a su autodeterminación.
4. ¿Qué función deberían cumplir las familias dentro del desarrollo de las sociedades? ¿Qué papeles tienen hoy que realmente no les corresponden?Uno de los papeles que las familias han cumplido en exclusividad y sobre el cual se deberá plantear nuevas visiones es el del cuidado de la población. Las mujeres se han incorporado de manera creciente al mundo laboral remunerado, pero siguen siendo las principales responsables del trabajo doméstico y de cuidado de niños, adultos y enfermos. No se observa un progreso en las corresponsabilidades de parte de varones y de servicios sociales que apoyen en esas tareas a las familias.Por tanto, se asiste a un déficit de cuidado para la población en la medida que las mujeres por su inserción cada vez mayor en el mercado laboral remunerado no tienen el tiempo suficiente para destinarlo al cuidado y al trabajo doméstico y porque el aumento de la esperanza de vida demanda mayores cuidados para los adultos mayores. Ese es un desafío que ya enfrentan los países latinoamericanos, especialmente aquéllos en proceso de envejecimiento creciente, como son los casos de Uruguay, Argentina, Cuba y Chile.Esta situación demanda el diseño de políticas innovadoras de parte del Estado para adaptarse a estas nuevas realidades de disminución de las amas de casa a tiempo completo, a los procesos de individuación, aspiraciones de autonomía y privatización del bienestar. Por tanto, a futuro es preciso seguir reflexionando sobre las formas en que los grandes procesos continúan afectando a las familias: de qué manera las transformaciones económicas en un mundo globalizado afectan la vida cotidiana, el consumo y los ingresos de las familias; los modos en que la dinámica demográfica seguirá modificando las estructuras familiares; cómo la pérdida de centralidad del trabajo para la protección social y los nuevos modelos laborales afectarán las dinámicas familiares. Se precisa por tanto un nuevo diseño de mayor complejidad en la articulación Familia-Estado-Sociedad.
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