domingo, 1 de enero de 2012
Argentina Donde manda capitana - (Censo 2010) - Soledad Vallejo - Página12 31/12/2011
En la última década, la foto de la población argentina se transformó en detalles nada menores que permiten observar algunos datos definitivos del Censo 2010, dados a conocer al filo del Año Nuevo por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). El hilado fino del relevamiento permite saber, por ejemplo, que, al momento de realizarse el censo, las jefaturas de hogar a cargo de mujeres eran el 44 por ciento del total en todo el país; diez años antes, las jefaturas femeninas eran el 27 por ciento. Por otro lado, son numerosas las parejas que se embarcan en la convivencia sin pasar por el Registro Civil: algo más del 21 por ciento de las personas mayores de 20 años (5.522.712, entre mujeres y varones) se encuentran en esta situación. Quienes conviven habiendo formalizado la situación son, en cambio, más del 39 por ciento (10.222.566 personas).
martes, 26 de octubre de 2010
Mujer y pobreza – por Claudia Mora – El Mostrador
El Mostrador, por Claudia Mora, 25/10/2010
La dureza de los datos Casen Mujer 2009 nos dan ciertos indicios de cómo el género se manifiesta en la vida de las personas como una forma de desigualdad. Al examinar las cifras de pobreza de las mujeres chilenas, observamos que los hogares liderados por ellas se encuentran principalmente en la población pobre e indigente del país. Y no sólo eso, sino que el porcentaje de jefas de hogar pobres e indigentes aumentó de manera importante desde el 2003 al 2009. Sin embargo, el revuelo mediático causado por el aumento del porcentaje de pobres en Chile ha obscurecido la necesaria discusión sobre esta dimensión de la desigualdad de género en el país, que no sólo es (y siempre ha sido) mayor que los niveles de pobreza masculinos, sino cuya brecha ha aumentado de manera considerable.
Los estudios sociológicos nos muestran que las oportunidades abiertas a los individuos y sus trayectorias de vida están en gran medida condicionadas por jerarquías sociales –como la clase social o el género- que pueden facilitar o también imponer barreras a las personas para obtener recursos. Y las cifras muestran que las mujeres chilenas concentran menores recursos materiales.
Casi un 20% son pobres o indigentes y un 50% de familias con jefatura femenina se concentran en los dos quintiles más bajos de ingreso. Si a ello le sumamos el hecho que el promedio del número de hijos es más alto en el quintil más pobre (un promedio de 2 hijos, versus 1.7 en el quintil más alto), nos encontramos con que la pobreza afecta a un gran porcentaje de mujeres, a un incluso mayor porcentaje de familias lideradas por ellas, y a un aún más importante porcentaje de niños. Décadas de políticas sociales no han podido eliminar la persistente exclusión social que importa la pobreza, en especial, la femenina.
Una parte significativa del problema radica en que las mujeres tienen una baja participación laboral –que tendió a descender aún más entre los anos 2006 y 2009- y una alta tasa de desempleo. Pero aún las que tienen empleo se concentran en trabajos de baja calificación y remuneración, de hecho, el servicio doméstico concentra a un 12% de la fuerza de trabajo femenina. Las condiciones de participación de las mujeres chilenas en el mercado laboral –bajos sueldos e informalidad, por ejemplo- dan un indicio de porqué una jefa de familia incluso con trabajo a jornada completa pueda aún caer en niveles de pobreza e indigencia.
Y, en el caso de las jefas de hogar, hay que considerar que las dificultades para asegurar la contribución económica del padre de los menores a su cargo contribuye a la vulnerabilidad de sus familias, lo mismo que el medio ambiente –vecindario, escuelas, por ejemplo- en que se vive cotidianamente la precariedad. Considerar entonces que la pobreza está mediada por el género, la estructura familiar y por factores ambientales, y que además va más allá de tener escasos ingresos sino que implica también oportunidades negadas de desarrollo intelectual, biológico, y emocional, nos debiera indicar que los programas sociales para enfrentar la pobreza por la vía de transferencias monetarias puntuales, aunque necesarias, constituyen sólo la más básica estrategia para enfrentar la urgencia de la pobreza y no su solución.
(*) Claudia Mora, Doctora en Sociología,
Académica del Departamento de Sociología.
Universidad Alberto Hurtado
martes, 10 de agosto de 2010
Libertad y Desarrollo: Encuesta Casen revela los profundos cambios que ha vivido el hogar chileno en 20 años - emol
emol, por Manuel Fernández Bolparán, 10/08/2010, extracto.-
Análisis de Libertad y Desarrollo de los datos del estudio entre 1990 y 2009.
Si bien la familia biparental sigue siendo mayoritaria, emergen nuevos esquemas. Una modificación clave es que las jefas de hogar crecieron de 18,9% a 30,2% en el lapso.
El matrimonio donde sólo él trabaja, con dos hijos y la abuela viviendo bajo el mismo techo. Esa familia que mostró en 1989 la entonces debutante comedia televisiva "Los Venegas" era el fiel reflejo del hogar promedio chileno de la época que perfiló al año siguiente la Encuesta Nacional de Caracterización Socioeconómica (Casen) de 1990 (ver infografía).
Pero ese esquema, si bien sigue siendo el mayoritario, está cambiando. Tal como en la serie, donde la primogénita formó un hogar, pero con sólo una hija y después se separó.
Puertas adentro
¿Qué pasó en 20 años? El Instituto Libertad y Desarrollo analizó las transformaciones del hogar promedio chileno a la luz de los datos de las encuestas Casen de 1990 y 2009. Y las tendencias no dejan de ser elocuentes: el número de miembros de los hogares y de hijos disminuyó, al igual que el porcentaje de matrimonios. En paralelo, aumentaron los chilenos que viven solos, las familias con la presencia de sólo uno de los padres y los hogares que son liderados por mujeres (ver nota relacionada).
"No hablaría de crisis de la familia, sino de una diversificación de los tipos y modos de hacer familia. En una sociedad moderna y más individualista, el sujeto se plantea una pregunta nueva, que es qué tipo de familia quiere formar. Y esa opción no siempre es la biparental", dice la socióloga Verónica Aranda, de la Universidad Andrés Bello.
En ese sentido, un cambio clave es el fuerte aumento de la cantidad de hogares con jefatura femenina, que pasó de 18,9% en 1990 a 30,2% en 2009. Según Francisca Márquez, decana de Ciencias Sociales de la U. Alberto Hurtado, no es un fenómeno inédito en la historia nacional, pues ya ocurrió algo similar en el siglo XIX, cuando los hombres dejaron el campo para buscar oportunidades en la ciudad.
"Es un algo típico de épocas de transformación económica. En el caso actual, la economía donde el empleo estable dura toda la vida ha perdido fuerza y el hombre deja de ser el único proveedor", detalla. ¿El efecto? La mujer debe incorporarse al trabajo y se vuelve menos dependiente.
"La mujer que trabaja y tiene su propio ingreso, hoy puede tomar la decisión de separarse, cosa que años atrás era muy difícil", puntualiza Florencia Herrera, socióloga de la U. Diego Portales.
Claro que el nuevo escenario tiene sus costos, según Ana María Izquierdo, experta del Centro Nacional de la Familia (Cenfa). "La jefa de hogar queda sobrecargada de obligaciones y con un tremendo peso económico".
viernes, 30 de octubre de 2009
Aumentan unión libre y hogares liderados por mujeres en América Latina según CEPAL – La Jornada – mx
“La familia centrada en la autoridad patriarcal se ha ido resquebrajando y el modelo de varón como único proveedor resulta para unos inaceptable y para otros inviable", señala el organismo dependiente de la ONU en un estudio.
Los hogares en que un hombre y una mujer conviven sin estar casados y en los que una mujer es la jefa proliferan en América Latina, donde ocurre una fuerte transformación de las familias, dijo un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
“La unión consensual o convivencia sin papeles es la modalidad de formación familiar que más se eleva", afirma la investigación “Familias latinoamericanas en transformación: desafíos y demandas para la acción pública”.
Entre los períodos 1990-1995 y 2000-2005 este tipo de hogar creció de 21.1 a 30.6 por ciento en Argentina; de 21.1 a 33.3 por ciento en Brasil, y de 21 a 29.4 por ciento en Costa Rica. En Chile aumentó de 11.6 a 19.8 por ciento; en México, de 15.3 a 21.2 por ciento, y en Venezuela de 34.8 a 47.8 por ciento, según la CEPAL, que no entrega una cifra global.
La convivencia (unión libre) se da en todos los estratos sociales y sobre todo entre los más jóvenes, agrega el organismo dependiente de la ONU, que tiene su sede en Santiago.
El estudio señala también un aumento de los hogares en los que una mujer es la única jefa de hogar e indica que "son más frecuentes los hogares con parejas ensambladas (personas separadas que se unen aportando hijos cada uno) y unipersonales (personas que viven solas)".
"Hoy sin duda en América Latina la familia centrada en la autoridad patriarcal se ha ido resquebrajando y el modelo de varón como único proveedor resulta para unos inaceptable y para otros inviable", señala el texto.
La creciente heterogeneidad en las estructuras familiares se debe, según el documento, "a transformaciones sociales causadas por la modernización de los vínculos sociales, la mayor autonomía individual, el desigual crecimiento económico y la desigualdad social".
En América Latina "la vida se ha prolongado, la entrada a la adultez se ha retrasado, los jóvenes se mantienen más tiempo dentro del sistema educativo y las personas son más libres de decidir el número de hijos que prefieren tener y de manifestar diversas orientaciones sexuales", agregó la CEPAL.
Cepal - presentación del seminario – comunicado de prensa: Las familias son cada vez más diversas en la región. 30/10/2009
Reporte Cepal – serie políticas sociales nº 147 – Familias latinoamericanas en transformación: desafíos y demandas para la acción pública – Marcela Cerrutti – Georgina Binstock. Septiembre 2009. Archivo formato PDF 61 páginas 542KB