Terra, 10/05/2011, extracto.-
Un estudio del Instituto Libertad y Desarrollo (LyD) llegó a la conclusión de que, cuando los precios de los alimentos se elevan, la línea de la pobreza "se vuelve más restrictiva", ya que este valor se ajusta por la inflación de los alimentos.
Como contexto, conceptualmente se define como indigente a una persona que no es capaz de pagar una canasta de alimentos, mientras que se es pobre no puede costear las necesidades mínimas.
En este sentido, la investigación consigna que "la línea de pobreza se actualiza según la variación de los precios de los alimentos. Pero, para comparar las líneas de pobreza de años distintos en términos reales se usa la variación del IPC. Luego, si la inflación de comestibles es mayor a la variación del IPC, la línea de la pobreza se vuelve más restrictiva y, por lo tanto, más difícil de superar".
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martes, 10 de mayo de 2011
sábado, 28 de agosto de 2010
Aporte de mujeres a ingresos de hogares más pobres salta a 45% en 2009 - gráfica - LyD - La Tercera
La Tercera, por David Lefín L., 28/08/2010, extracto.-
Según el análisis de LyD de los datos de la encuesta Casen en 2006, ese aporte era 36,9%.
Las mujeres siguen ganando protagonismo en el mundo laboral. Junto con ello, su aporte al ingreso de los hogares es cada vez más significativo. Según datos de la última encuesta Casen, procesados por el Instituto Libertad y Desarrollo (LyD), en promedio, las mujeres aportaron 38,6% de los ingresos de las familias en 2009. En 2006, su contribución llegaba al 35,1%.
Destaca en este escenario el aporte que han alcanzado las mujeres en los hogares de menores ingresos. El economista de (LyD), Roberto Troncoso, calcula que en el primer quintil (20% más pobre) ellas contribuyen con el 45,2% de los ingresos del hogar, lo que implica un salto relevante de 8,3 puntos porcentuales respecto de hace tres años, cuando aportaban el 36,9%.
En las últimas dos décadas, en tanto, las mujeres de este segmento casi duplicaron su contribución a los ingresos de sus familias, ya que en 1990 era sólo 27,6%.
"Esto es una muy buena noticia. Para un hogar pobre, el hecho de que la mujer trabaje le puede significar salir de la pobreza", señala Troncoso.
En este sentido, el experto destaca que en los últimos años "ha habido varias iniciativas para aumentar la participación de la mujer en el mundo laboral".
De acuerdo con las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en promedio, en 2009 la participación laboral femenina llegó a 41,3%, en tanto que en 2006 era el 38,5%. Más aún en 1990, sólo el 30,9% de las mujeres en edad de trabajar formaba parte de la fuerza laboral. No obstante esta cifra sigue siendo baja, pues en la región el promedio llega al 53%.
Según el análisis de LyD de los datos de la encuesta Casen en 2006, ese aporte era 36,9%.
Las mujeres siguen ganando protagonismo en el mundo laboral. Junto con ello, su aporte al ingreso de los hogares es cada vez más significativo. Según datos de la última encuesta Casen, procesados por el Instituto Libertad y Desarrollo (LyD), en promedio, las mujeres aportaron 38,6% de los ingresos de las familias en 2009. En 2006, su contribución llegaba al 35,1%.
Destaca en este escenario el aporte que han alcanzado las mujeres en los hogares de menores ingresos. El economista de (LyD), Roberto Troncoso, calcula que en el primer quintil (20% más pobre) ellas contribuyen con el 45,2% de los ingresos del hogar, lo que implica un salto relevante de 8,3 puntos porcentuales respecto de hace tres años, cuando aportaban el 36,9%.
En las últimas dos décadas, en tanto, las mujeres de este segmento casi duplicaron su contribución a los ingresos de sus familias, ya que en 1990 era sólo 27,6%.
"Esto es una muy buena noticia. Para un hogar pobre, el hecho de que la mujer trabaje le puede significar salir de la pobreza", señala Troncoso.
En este sentido, el experto destaca que en los últimos años "ha habido varias iniciativas para aumentar la participación de la mujer en el mundo laboral".
De acuerdo con las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en promedio, en 2009 la participación laboral femenina llegó a 41,3%, en tanto que en 2006 era el 38,5%. Más aún en 1990, sólo el 30,9% de las mujeres en edad de trabajar formaba parte de la fuerza laboral. No obstante esta cifra sigue siendo baja, pues en la región el promedio llega al 53%.
sábado, 31 de mayo de 2008
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