viernes, 21 de septiembre de 2012
Free exchange: Baby monitor | The Economist - 11/08/2012
In poor countries lower fertility is usually good for growth. But it can also increase inequality.-
ECONOMIES benefit when people start having smaller families. As fertility falls, the share of working-age adults in the population creeps up, laying the foundation for the so-called “demographic dividend”. With fewer children, parents invest more in each child’s education, increasing human capital. People tend to save more for their retirement, so more money is available for investment. And women take paid jobs, boosting the size of the workforce. All this is good for economic growth and household income. A recent NBER study* estimated that a decrease of Nigeria’s fertility rate by one child per woman would boost GDP per head by 13% over 20 years. But not every consequence of lower fertility is peachy. A new study by researchers at the Harvard School of Public Health identifies another and surprising effect: higher inequality in the short term.
domingo, 4 de marzo de 2012
Número de nacimientos en Chile aumentó en la primera década del siglo - Sociedad Chilena de Obstetricia y Genecología SOCHOG - 27/02/2012
Tras años de ir en bajada, la curva de natalidad chilena ha tenido un cambio en la última década: si en 2004 se llegó al número más bajo de nacidos vivos (229.021), a partir de 2005 la cifra fue aumentando paulatinamente hasta alcanzar un alza de 9,7% en el año 2009 (251.187 nacimientos).
Un dato positivo que se suma al descenso en las tasas de mortalidad materna, perinatal e infantil en igual período en el país; pero que también comparte espacio con el aumento de los partos prematuros y del número de embarazos múltiples en la década 2000-2009.
Esa es la realidad que muestra un estudio publicado en la Revista Chilena de Obstetricia y Ginecología, en base a los registros del Ministerio de Salud y del Instituto de Salud Pública (ISP).
lunes, 5 de septiembre de 2011
Steigende Geburtenrate: Deutsche Frauen bekommen wieder mehr Kinder - SPIEGEL ONLINE -05/09/2011
Seit Jahren starren Familienpolitiker und Demografen in Deutschland auf die Geburtenrate. Wie festgetackert klebte sie jedes Jahr aufs Neue um 1,4 Kinder pro Frau. Eine Quote, die eine schrumpfende und alternde Bevölkerung bedeutet. Spätestens seit die damalige Familienministerin Ursula von der Leyen 2007 auch gegen Widerstände im eigenen Lager das Elterngeld und den Ausbau von Betreuungsplätzen durchsetzte, wuchs bei vielen die Hoffnung auf eine Änderung. Doch es tat sich so gut wie nichts.
Doch jetzt melden sich Demografieforscher mit einer Korrektur. Die Deutschen haben offenbar mehr Lust auf Kinder als bisher angenommen.
lunes, 9 de mayo de 2011
Ser madre en el siglo XXI - EFE - Vanguardia (México)
Entre Estados Unidos y Tierra del Fuego, existen diferentes maneras de entender la maternidad.
El concepto de maternidad en América ha evolucionado en los últimos años. “Desde la década de los sesenta a la actualidad, los índices de fertilidad globales han disminuido”, señala Manuel Espinel, sociólogo colombiano y profesor de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid (España).
Asimismo, “en los últimos cincuenta años, la tendencia general es que los embarazos sean más tardíos, la mortalidad materna ha decrecido y hay un mayor número de mujeres que han accedido a la educación”, añade.
Aunque tales avances se han dado, sobre todo, en ámbitos urbanos entre las clases medias y acomodadas. Sin embargo, dependiendo del país, estos sectores apenas representan “entre el 20 y el 25 por ciento de la población”, precisa el sociólogo.
Estas mujeres han tenido acceso a la educación, según explica Espinel, lo que les abre las puertas del mercado laboral.
lunes, 9 de noviembre de 2009
Familias chilenas tardan casi seis años en tener un segundo hijo – La Tercera
La Tercera, por Paulina Sepúlveda, 08/11/2009
Las fotografías de familias numerosas son una imagen que se ha diluido en Chile. Hoy los padres no sólo optan por tener pocos hijos, sino que cada vez más espaciados. Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en 1984 las chilenas en promedio tenían su primer hijo a los 23 años y esperaban a los 26 el siguiente. Para 2006, el primer hijo llegó a los 23.5 años, y casi seis años después nació el segundo: a los 29.1.
El fenómeno no es exclusivo de Chile. En EEUU, las Estadísticas Vitales muestran que, en 1959, el primer hijo nacía a los 22 años, y el segundo a los 24, mientras que en 1999, la edad fue de 24 años para el primero y 28 años para el siguiente.
¿Por qué la fecundidad tardía de Chile (28 años, según INE) no ha ido de la mano de un adelanto en el segundo embarazo? Por una parte, los hijos ya no "llegan", sino que se planifican, dice Claudia Dides, directora del Programa de Género de Flacso.
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Otro factor relevante es el impacto que tiene para la mujer la llegada del primer hijo. "Muchas mujeres desconocen cómo atender a un bebé y viven ese proceso con angustia, pues ya no cuentan, como antes, con el apoyo de la familia extendida, donde muchas personas prestaban ayuda, lo que hacía más llevadera la crianza", dice Luis Gajardo, director de la Escuela de Sociología de la U. Central. Hoy la familia nuclear -padres e hijo- debe enfrentar este proceso sola. "Y las políticas públicas están retrasadas en esto. Por eso muchas mujeres están renunciando a tener hijos o se replantean el segundo". Si deciden tenerlo, explica Gajardo, que su primogénito ya tenga cinco años será un alivio para el bolsillo en el futuro. "Cuando éste salga de la universidad, su hermano ingresará, lo que permitirá distribuir los recursos de la familia", dice.
COSTOS PERSONALES
No sólo adaptarse a ese cambio en las exigencias retrasa la llegada del siguiente hijo, sino también el modo en que la pareja asumió la crianza, dice Marcela Ferrer, socióloga de la Universidad de Chile. Si fue una tarea sólo de ellas es complejo pensar en otro niño. La relación de pareja no está ajena a este proceso: en muchas mujeres se produce un quiebre luego del primer embarazo. "El nivel de exigencia puede ser inabordable. No lo superan y se separan o se toman tiempo para adecuarse", dice Florencia Herrera, socióloga de la U. Diego Portales. A lo que se suma la presión masculina por mantener la pareja. "Es una preocupación y los niños pueden ser obstaculizadores".
El costo laboral también está sobre la mesa. María Elena Valenzuela, de la OIT, dice que no se puede desconocer que el 60% de las mujeres en edad reproductiva en Chile trabajan y que para ellas la decisión de otro hijo no sólo depende de sus deseos. "Se ven enfrentadas a tomar en cuenta su trabajo, condiciones económicas y tareas en la casa".
Esa libertad para sopesar las variables y planificar su vida no existía antes. Menos la posibilidad de expresar los miedos y quejas frente a la maternidad. "Nuestras madres estaban socializadas en que tendrían que postergarse al casarse y tener hijos. Hoy la mujer decide según la experiencia con su primer hijo. El segundo vendrá sólo si constata que no debe postergar demasiado", dice Herrera.