Público.es, por Peio H.Riaño, Madrid, 26/11/2011, extracto.-
El reciente Premio Nacional de Narrativa concedido a Marcos Giralt Torrente subraya la tendencia a los conflictos biográficos y familiares escritos en primera persona en todos los géneros literarios.
(...) Así que la familia y el narrador salen al rescate de la novela. ¿O es la familia y la novela la que rescatan al narrador? "La historia de una familia puede ser la base del peor best seller fabricado o la peor telenovela. También puede ser la base de un libro tan entrañable como el de Marcos Giralt. Que algo sea autobiográfico no significa que sea bueno. Que sea la familia, tampoco. La clave es que el lector sienta que es verdad. Y lo que es más importante, que sienta que de quien se habla es sobre su familia, no de la del autor", aclara Alberto Fuguet (Santiago, Chile, 1964).
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sábado, 26 de noviembre de 2011
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Pilar Donoso: Una vida marcada por la imagen de su padre | La Tercera 16/11/2011
La Tercera, J.L.F, 16/11/2011 10:44 hrs., extracto.-
"Si bien parece un ejercicio de terapia de la hija, se trata de una terapia brutal. Crece la complejidad literaria de Donoso, pero la pregunta que hay que hacerse es moral: ¿Vale tanto la literatura para llegar a dañar de esa forma a quienes te rodean?". Esta pregunta, hecha por el escritor Alvaro Bisama a La Tercera cuando apareció el libro de memorias Correr el tupido velo, donde Pilar Donoso rememora su vida junto a su padre, José Donoso, le dan un tinte dramático a la noticia de su muerte, ocurrida anoche en su departamento de Providencia.
"Si bien parece un ejercicio de terapia de la hija, se trata de una terapia brutal. Crece la complejidad literaria de Donoso, pero la pregunta que hay que hacerse es moral: ¿Vale tanto la literatura para llegar a dañar de esa forma a quienes te rodean?". Esta pregunta, hecha por el escritor Alvaro Bisama a La Tercera cuando apareció el libro de memorias Correr el tupido velo, donde Pilar Donoso rememora su vida junto a su padre, José Donoso, le dan un tinte dramático a la noticia de su muerte, ocurrida anoche en su departamento de Providencia.
jueves, 9 de junio de 2011
Isabel Allende dice que "si no escribiera, estaría loca, amarrada a una cama" - EFE 08/06/2011
EFE, Madrid, 08/06/2011, extracto.-
Isabel Allende desciende al infierno de las drogas en su nueva novela, "El cuaderno de Maya", una obra actual, urbana, con cierto aire policíaco y que, como todos sus libros anteriores, le ha servido a la escritora chilena para "poner orden" en su vida y para salvarse de la locura.
Isabel Allende desciende al infierno de las drogas en su nueva novela, "El cuaderno de Maya", una obra actual, urbana, con cierto aire policíaco y que, como todos sus libros anteriores, le ha servido a la escritora chilena para "poner orden" en su vida y para salvarse de la locura.
domingo, 2 de enero de 2011
Cine - Cambios en la familia - por Álvaro Matus | LA TERCERA
LA TERCERA, por Álvaro Matus, 30/12/2010.-
(A propósito del film Mi Familia)
La historia de la literatura podría concebirse a partir del modo en que aparecen las relaciones entre padres, hijos y hermanos. La familia es por lejos nuestra primera escuela de humanidad, como lo demuestran el deseo de Héctor en La Ilíada de que su hijo sea mejor que él o la unidad infranqueable de los Buendía contra la dispersión en Cien años de soledad. Pero en el hogar también se vislumbran zonas ambiguas o disociadas. Basta recordar las luchas encarnizadas de Los hermanos Karamazov, la frialdad del protagonista de El extranjero en el entierro de su madre o las palabras extremas de Beckett en Molloy: "Mi hijo sólo iba a servirme de estorbo".
La familia nos moldea y nos persigue. Ahora, cuando el discurso de unidad familiar se vuelve un tanto estridente, el progresismo por su lado nos quiere convencer de que tras la respetable fachada de esta institución se esconden las peores infamias. La familia está cambiando, qué duda cabe, pero sigue siendo la piedra angular de las relaciones afectivas y sociales. Claudio Magris, en un ensayo excepcional, incluido en el no menos excepcional volumen Alfabetos, sugiere que las alteraciones que la afectan tendrán consecuencias en nuestra forma de relacionarnos, de pensar y hasta de narrar. "No es posible que un niño hijo de tres madres -la que genera biológicamente, la que lo alberga en el útero, la que lo adopta y, tal vez, una cuarta que lo cría en lo material- no tenga una estructura afectiva diferente (no por fuerza mejor o peor) que el niño nacido y crecido según los patrones tradicionales, por no hablar de las clonaciones, de los hijos de un solo padre y de los híbridos que nos propone el futuro".
(A propósito del film Mi Familia)
La historia de la literatura podría concebirse a partir del modo en que aparecen las relaciones entre padres, hijos y hermanos. La familia es por lejos nuestra primera escuela de humanidad, como lo demuestran el deseo de Héctor en La Ilíada de que su hijo sea mejor que él o la unidad infranqueable de los Buendía contra la dispersión en Cien años de soledad. Pero en el hogar también se vislumbran zonas ambiguas o disociadas. Basta recordar las luchas encarnizadas de Los hermanos Karamazov, la frialdad del protagonista de El extranjero en el entierro de su madre o las palabras extremas de Beckett en Molloy: "Mi hijo sólo iba a servirme de estorbo".
La familia nos moldea y nos persigue. Ahora, cuando el discurso de unidad familiar se vuelve un tanto estridente, el progresismo por su lado nos quiere convencer de que tras la respetable fachada de esta institución se esconden las peores infamias. La familia está cambiando, qué duda cabe, pero sigue siendo la piedra angular de las relaciones afectivas y sociales. Claudio Magris, en un ensayo excepcional, incluido en el no menos excepcional volumen Alfabetos, sugiere que las alteraciones que la afectan tendrán consecuencias en nuestra forma de relacionarnos, de pensar y hasta de narrar. "No es posible que un niño hijo de tres madres -la que genera biológicamente, la que lo alberga en el útero, la que lo adopta y, tal vez, una cuarta que lo cría en lo material- no tenga una estructura afectiva diferente (no por fuerza mejor o peor) que el niño nacido y crecido según los patrones tradicionales, por no hablar de las clonaciones, de los hijos de un solo padre y de los híbridos que nos propone el futuro".
domingo, 10 de octubre de 2010
'Freedom', de Jonathan Franzen, el libro que puso a pensar a Obama - El Tiempo
ELTIEMPO.COM, por Dominique Rodríguez D., Redactora EL TIEMPO, 10/10/2010.- Esta novela rastrea qué les pasó a los Estados Unidos después del 11 de septiembre.
No es un tratado de sociología ni un informe con cifras que demuestren de qué manera la crisis económica o el terrorismo han afectado a Estados Unidos. Es algo mucho más sutil y, por eso mismo, más poderoso. Se trata de una novela que describe a una familia clase media de ese país. Sólo eso. Y todo eso. Es Freedom (Libertad) de Jonathan Franzen y ya le mereció portada de la revista Time, palco que, para escritores, sólo se había abierto para J.D. Salinger, Vladimir Nabokov, Toni Morrison, James Joyce y John Updike.
A pesar de sólo contar con cuatro novelas, Franzen ya ha sido calificado el 'Gran Novelista Estadounidense' de este siglo, como también lo fueron Mark Twain por Huckleberry Finn en el XIX y Scott Fitzgerald por El gran Gatsby, en el XX.
A diferencia de sus contemporáneos, que se engolosinan mostrando los detalles de los guetos, Franzen ha sabido darle un marco amplio a la manera como vivimos hoy, así como a describir el malestar que consume a los ciudadanos estadounidenses y que contagia a sus vecinos. Sus personajes 'no tienen poderes mágicos, ni resuelven ningún misterio y tampoco viven en el futuro -dice la revista Time-. No muerden al otro, o, en todo caso, no más de lo estrictamente necesario. Freedom no es un microcosmos: es un cosmos'. Por algo Barack Obama fue su primer lector. Antes de que hubiera salido al mercado oficialmente a finales de agosto pasado, el Presidente le pidió a su librero que le hiciera llegar un ejemplar a su residencia de verano en Martha¿s Vineyard.
En 2001, justo la semana del atentado contra las Torres Gemelas, Franzen lanzó su novela Las correcciones, que describía la manera como una familia se desintegra penosa y largamente por una enfermedad. Esa obra fue interpretada como un relato providencial y usada como metáfora de lo que estaba padeciendo el país en ese momento. Vendió 2,85 millones de copias.
Hoy pasa igual. A veces los grandes temas no tienen por qué ser espectaculares para que la gente se identifique con ellos. Las primeras frases de Franzen en su nueva novela revelan a un narrador que sabe dar en el blanco:
'Las noticias sobre Walter aún no se conocían localmente. Él y Patty se habían mudado a Washington dos años antes y ya no significaban nada para St. Paul. Pero los aristócratas urbanos de Ramsey Hill no eran tan leales a su propia ciudad como para no leer el New York Times. De acuerdo con un largo y poco adulador relato en el Times, Walter había hecho un desastre de su vida profesional allá en la capital de la nación. Su viejo barrio tuvo dificultades digiriendo las citas sobre él en el diario ('arrogante', 'dominante', 'dudoso éticamente') al recordar al generoso y sonriente empleado de 3M, de rostro colorado y que pedaleaba su bicicleta por la avenida Summit durante el invierno de febrero; parecía extraño que Walter, que era más verde que Greenpeace y cuyas propias raíces eran rurales, estuviera ahora conspirando con la industria del carbón y maltratando a la gente del campo. Pero, de nuevo, siempre hubo algo no del todo correcto con los Berglunds'.
Adquirir ese tono le tomó nueve años de trabajo intenso de seis días a la semana -a veces siete- empezando a escribir a las siete de la mañana. Rompió muchas, muchas páginas en ese ejercicio. Encerrado en una oficina alquilada de Nueva York, ciudad en la que reside, y con un pesado Dell sin conexión a Internet, finalmente le salió el malestar del que nutriría su libro. No sabe si fue el resultado de la muerte de su cercano amigo, el también escritor David Foster Wallace, que se suicidó el 12 de septiembre de 2008. Fue eso, aunque no lo único, pues por esos días finalmente le salió un personaje al que le creyó. Se trataba de Patty -la voz de una infeliz madre de suburbio que tiene cierto tipo de risa, algo de sarcasmo y un poco de rabia, como le contó a Lev Grossman en Time-. Por fin entendió lo que quería mostrar: qué pasa cuando se está lleno de resentimiento.
Y lo hace a través de sus personajes. Patty es en apariencia una madre sobreprotectora. Insoportablemente controladora. Cualquiera que fuera Joey, su hijo adolescente, tan brillante que sus padres le parecen poca cosa, no haría más que rebelársele. Y, sin embargo, nada es tan sencillo como parece.
Franzen pone a esta mujer -que puede ser tantas- a revisar su pasado en un capítulo que llama 'Hubo errores'. Y sí que los hubo. Hermana de dos niñas que fueron el Sol de los ojos de sus padres, siempre fue la relegada, la que se interesó por el deporte, la basquetbolista enorme y temeraria (un amigo le confesó que le decían She Monster). Pero su tamaño no evitó que el hijo rico del amigo de sus padres la violara a sus 16. Y su madre, la política, no hace nada por ayudarla. Y su padre, el abogado de los que no tienen cómo defenderse ni siquiera exige que le presenten excusas. Es más: en un momento de campaña de su madre, permite que esta familia de culpables la apoyen sin reparo alguno. Patty, por supuesto, quedará marcada.
El autor sabe bien cómo escribir la manera como el tiempo va sepultándolo todo, pero nunca olvida. Narra, también, cómo las heridas se sanan o van destruyendo continua y dolorosamente. Para él, un personaje es una sociedad entera llevada a la decadencia. 'La integridad es un valor neutral -dice uno de los personajes-. Las hienas también tienen integridad'. Cada quien va apoyando lo que cree que es correcto, el hombre que tiene una gran calcomanía en su carro que dice 'soy blanco', o un neocon (nuevos conservadores) que dicta cátedra: 'Debemos aprender a estar cómodos deformando algunos hechos', cuando alguien lo interpela poniendo en duda que Irak tenga armas de destrucción masiva y está a punto de ser invadida.
La gran moraleja que deja Franzen con Freedom es que la libertad no lo garantiza todo y que el mismo país que eligió por primera vez a un hombre negro para que condujera su destino, hoy lo condena con índices de popularidad casi tan bajos como en los peores momentos de George W. Bush, y ha hecho que los conservadores estén más radicales que nunca.
Él lo sabe: 'Hay algo más allá de la libertad que la gente necesita: trabajo, amor, creer en algo, comprometerse con algo. La 'Libertad' no es suficiente. Es necesaria, pero no es suficiente. Es lo que haces con la libertad -y lo que dejas de hacer- lo que importa'.
Franzen, un escritor joven con alma de viejo
Nació el 17 de agosto de 1959, en un suburbio de St. Louis, enlas afueras de Chicago. Es autor de 'The Twenty-Seventh City', 'Strong Motion', 'Las correcciones' y 'Freedom'. Tan poco le interesan los medios, que dejó plantada a Oprah Winfrey. Los libros que más han influido en su carrera son 'La cartuja de Parma' de Stendhal, 'The Greenlanders' de Jane Smiley, 'El teatro de Sabbath' de Philip Roth y 'Al este del edén' de John Steinbeck. Vive en Nueva York con la también escritora Kathryn Chetkovich. 'Freedom' será traducida al español por la editorial Salamandra el año entrante. En Bogotá, se encuentra en Authors.
lunes, 13 de septiembre de 2010
Enlaces sobre la novela "Freedom" de Jonathan Franzen - Estados Unidos - tema: familia
Novela - tema:familia (Estados Unidos) - Jonathan Franzen lee fragmento de "Freedom" - National Public Radio - 12/09/2010.-
- Jonathan Franzen se consagra con su cuarta novela, "Freedom" Diario de Navarra , por Gisela Ostwald, DPA, Nueva York, 13/09/2010, extracto.- Ya han pasado nueve años desde que Jonathan Franzen diera en el clavo con su novela Las correcciones, que se convirtió de la noche a la mañana en un bestseller mundial e hizo que su autor pasara a ser uno de los escritores contemporáneos más famosos. En Estados Unidos Franzen, por entonces de 42 años, fue considerado un potencial sucesor de sus compatriotas Thomas Pynchon y Don DeLillo. Y ahora se sitúa definitivamente como figura líder entre los grandes de la literatura estadounidense con Freedom (Libertad), su cuarta novela. (...) Freedom (que publicará en español la editorial Salamandra) arranca como Las correcciones, con una introducción donde Franzen presenta a la familia Berglund y su hogar en un barrio del medio- oeste estadounidense. Walter Berglund es un abogado comprometido con el medio ambiente que trabaja en una multinacional. Su mujer, Patty, ex jugadora de baloncesto, busca ahogar su frustración en alcohol y después con un affaire con el mejor amigo de su marido. La pareja tiene dos hijos, Joey y Jenny. Aunque de puertas afuera los Berglund parecen una familia feliz, la lupa de Franzen hace que esa imagen se desmorone.
- Peace and War, by Sam Tanenhaus, New York Times, 19/08/2010
- Extracto de "Freedom" - por Jonahtan Franzen, NYT 15/08/2010
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