blogs | El Mercurio, 28/11/2010
Señor Director:
Quisiera comentar el artículo publicado el domingo 21 de noviembre en el cuerpo de Economía y Negocios que describe la necesidad de políticas públicas para promover la familia y la natalidad. Hay estudios científicos que apoyan que el tipo de familia en el que vivan las personas se relaciona con la expectativa de vida y la aparición de enfermedades. De esta forma, las personas que se encuentran casadas tienen una mayor sobrevida y menor número de enfermedades que las personas viudas, divorciadas o jamás casadas. Asimismo, también se ha observado que familias que tienen mejores patrones de comunicación, interacción y nivel de funcionamiento, a su vez tienen un menor número de enfermedades (físicas y mentales) y mejor nivel de control en caso de que ya se encuentren enfermos.
Hay múltiples factores que pueden explicar esta relación. Probablemente el principal sea que la familia es la mayor fuente de apoyo emocional, apoyo instrumental (cooperación en caso de necesidad) y apoyo informativo (consejos, sugerencias) de las personas, logrando atenuar los efectos deletéreos del estrés sobre la salud de sus integrantes.
Ya que desde el punto de vista sanitario es beneficioso que las familias sean biparentales y, mejor aún, casadas, y a la vez tengan una buena interacción entre sus miembros, se debieran generar políticas públicas que favorezcan las familias nucleares (compuestas por ambos padres e hijos), y que al mismo tiempo sean facilitadoras de convivencia entre sus integrantes.
Dr. Diego García-Huidobro Munita
Departamento de Medicina Familiar UC
Mostrando entradas con la etiqueta estrés. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta estrés. Mostrar todas las entradas
domingo, 28 de noviembre de 2010
martes, 26 de agosto de 2008
La falta de una cultura de resolución pacífica de conflictos en la vida familiar.
Uno de los efectos contemporáneos del estrés vivido en el universo familiar en el marco de las rápidas modernizaciones de la fase actual de desarrollo se ha manifestado en el marco de la reforma de la legislación de familia. Las crisis acumuladas en el contexto de la familia matrimonial abrieron una temporada de gran actividad de los casos de divorcios y litigios relacionados con las rupturas de las uniones legales y de hecho. Es un proceso actualmente en pleno desarrollo y que rápidamente sobrepasó la capacidad instalada de tribunales, por la judicialización inmediata de los casos. El supuesto del legislador de que la resolución del conflicto familiar podría resolverse por la mediación, por el sólo ministerio de la Ley, no parece haber encontrado validez en la realidad, al no darse una precondición necesaria en la cultura de resolución de conflictos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)