emol, editorial, 19/09/2011, extracto.-
El próximo año corresponde realizar el censo nacional que una vez por década se lleva a efecto en nuestro país. Es un ejercicio importante y complejo, pues supone obtener información de toda la población respecto de sus datos económicos, demográficos, religiosos, de consumo, entre muchos otros, y exige un importante esfuerzo de planificación. Pero los beneficios que derivan de contar con esa información, junto con la serie histórica acumulada de censos anteriores, justifica con creces las dificultades y los recursos financieros que demanda su realización.
El Censo 2012 prevé numerosas modificaciones e innovaciones en la forma como se realizará, además de incorporar preguntas adicionales a las tradicionales, para aportar más información al sistema. Por de pronto, no se efectuará en un solo día, como en ocasiones anteriores —que se declaraba feriado legal para maximizar la probabilidad de que las familias estuvieran en sus domicilios—, sino que se extenderá durante un período de dos meses, y se encuestarán los hogares de preferencia en los fines de semana, después de las 16 horas. Los encargados de llevarlo a cabo no serán 650 mil voluntarios, como en 2002, sino ocho mil 500 personas especialmente reclutadas, adecuadamente adiestradas y justificadamente remuneradas, por lo que se espera una recolección de datos más fidedigna, pues todo el proceso tendrá un carácter más profesional.
Han surgido voces de alerta frente a problemas de duplicación de encuestados, al extenderse el proceso por el lapso referido; de precisión en la ubicación del encuestado, al preguntar por el domicilio habitual en vez de “dónde durmió la noche anterior”, o de perder la serie histórica por las nuevas preguntas que se incorporan.
El director del INE ha respondido a esos interrogantes, haciendo ver que todos esos potenciales problemas están detectados, así como consideradas las medidas para mitigarlos, añadiendo que justifican este cambio las ventajas del nuevo procedimiento, más técnico y menos oneroso —cada día feriado cuesta al país alrededor de 200 millones de dólares de menor producción, versus los sólo 13 millones de dólares que irrogará este censo.
Entre las nuevas preguntas se incluyen la medición de alfabetización digital, convivientes del mismo sexo, tiempos de traslado al trabajo, manejo de distintos idiomas, incluido el mapudungún, y tipos de energía usados en el hogar. Ciertamente, semejantes nuevas preguntas responden a las nuevas realidades emergidas en el último decenio, y aportan datos útiles para las decisiones públicas y privadas en todos los ámbitos de la vida nacional. Este esfuerzo del INE por modernizar el Censo 2012 es bienvenido y necesario, pero ojalá otras voces técnicas independientes corroboren que no hay daño en cambiar preguntas clave. Cabe recordar el perjuicio que los cambios de metodología significaron en el siglo XIX, haciendo no comparables algunos focos de esos primeros censos.
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