LA TERCERA, por Francisca Jünemann, 26/09/2011, extracto.-
EL PROYECTO de ley del Ejecutivo que extiende el posnatal a seis meses ha sido objeto de diversos acuerdos con parlamentarios de distintas bancadas. El último de ellos radicó en la ausencia de tope del nuevo subsidio (salvo el límite imponible del sistema previsional de 66 UF) y en la libertad de las mujeres para elegir la forma de cómo ejercer este derecho.
Existen temores sobre el impacto que podría tener en el empleo femenino, la disminución de ingresos que podría provocar en las familias y el que no fomentaría la igualdad de oportunidades. Ante estas críticas -que nacen de forma espontánea frente a una reforma de esta naturaleza- es importante conocer el proyecto a fin de comprender por qué estas aprensiones no deberían hacerse efectivas en la práctica.
Respecto del temor sobre la incidencia negativa que las reformas podrían traer sobre el empleo femenino, a diferencia de lo que se tiende a pensar, los empleadores se deberían ver beneficiados, en primer lugar, porque el monto total del subsidio es de cargo del Estado. Segundo, se da certeza de cuándo efectivamente volverá la mujer a trabajar, transparentando los cinco meses y medios actuales efectivos de posnatal obtenidos a través de licencias por enfermedad grave del hijo menor de un año. Tercero, el tiempo no debería extenderse más allá por nuevas licencias indebidas, ya que no existiría causal para prolongar la lactancia hasta los seis meses (plazo médico recomendado) y porque actualmente existen nuevas herramientas de control de las mismas. Por último, en el plano internacional no hay evidencia de que la extensión del tiempo de posnatal por sí misma afecte al empleo.
Estamos frente a un proyecto que ha incorporado medidas de flexibilidad a fin de que la madre decida cómo ejercer el derecho y para que nadie vea disminuidos sus ingresos. Así el nuevo acuerdo, no obstante mantener la irrenunciabilidad del permiso parental para todas las mujeres, da el derecho a optar a 12 semanas adicionales de permiso completo con un 100% de subsidio o dieciocho semanas a media jornada, con un 50% de subsidio.
Frente a la crítica de que no se estaría fomentando la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, es indiscutible que la incorporación del padre en el permiso parental -mediante el derecho de la madre a traspasarle las seis últimas semanas a jornada completa o 12 semanas a media jornada- constituye un avance importante en este sentido.
Por todo lo anterior, y a diferencia de otras reformas aprobadas en el pasado, se puede afirmar que esta es una propuesta de nivel mundial, moderna y flexible que no carga en el empleador los costos de contratación de mujeres en edad fértil; que da alternativas de ejercicio a fin que las madres libremente elijan la opción que más les favorezca según sus propias realidades, y que incorpora al padre en la primera etapa del cuidado de los hijos, favoreciendo el apego y la ayuda recíproca y que por lo mismo, consagra una nueva concepción de las responsabilidades familiares, la corresponsabilidad.
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