lunes, 4 de julio de 2011

La historia de "Los Niños de la calle O'Donnell": Las huellas en Chile del caso de adopciones irregulares que hoy sacude a España - El Mercurio 04/07/2011


El Mercurio, Mario Gálvez, 04/07/2011

Tres de estos menores, hoy adultos, fueron adoptados por familias chilenas, a las que no cuestionan, pero buscan sus raíces en la península y reclaman la responsabilidad del Estado español.  


Ocurría en la España de los años 50. El orfanato Instituto Provincial de Puericultura, Inclusa y Colegio de la Paz, de la calle O'Donnell 50 de Madrid, tenía una característica: en una de sus habitaciones existía un "torno", una bandeja giratoria empotrada en la pared, en la que cabía un recién nacido. Nadie sabía quién colocaba al bebé en el aparato. Sólo lo volteaban y éste aparecía en otra sala interna.
Allí lo tomaban, lo pesaban, lo medían. Lo inscribían con un nombre supuesto y le colgaban una medalla con un número. Nadie preguntaba por los padres. Y se convertía legalmente en "un niño expósito". Es decir, lo declaraban abandonado y "confiado a un establecimiento benéfico". Eso pasaba en Madrid. También en otras provincias de España.
Sus adopciones -según varios reportajes de la prensa española- se convirtieron en un negocio de millones de pesetas, la moneda de entonces en España, que hizo cambiar de manos a cerca de 300 mil bebés. Unos 30 mil habrían llegado a Latinoamérica, y de esos, al menos dos decenas a Chile.
Como el caso de María Jesús Vicuña Guerrero, que nació el 25 de enero de 1957 como María Jesús García Ortega. Tres días más tarde llegó a la calle O'Donnell y le asignaron el número 16.360.
O Luis Fernando Lezaeta Hurtado, nacido el 30 de noviembre de 1958 como Luis Aguirre García y que cuatro días después figura ingresado al orfanato con el número 17.776.
Y José Luis Hurtado Vidal, que nació como José Luis Muñoz Moreno el 10 de marzo de 1959. De 18 días llegó a la Inclusa y recibió el número 18.021.
Los tres son chilenos, pero forman parte de la historia de la maternidad de la calle O'Donnell, hoy investigada por la justicia española junto a establecimientos de Cádiz, Zaragoza, Valencia y Madrid. Están en una cruzada por recuperar sus derechos ciudadanos y conocer a sus familiares, en el entendido de que fue en España donde ocurrieron las presuntas irregularidades con ellos tras nacer. Sobre sus padres adoptivos no tienen ningún tipo de reproche ni sospechas.
Un reportaje del diario El Mundo describe que "la historia de los niños 'apropiados' -como ellos prefieren que se les llame- hunde sus raíces en el franquismo",y pese a que en sus inicios estuvo cargada de ideología, a poco andar se convirtió en una trama sólo económica. Según la misma publicación, habría casos desde 1943 a 1996, aunque el mayor número de ellos se registran entre 1962 y 1970.

Los niños chilenos


Lezaeta fue traído de 6 meses desde Madrid en un vuelo de Iberia. Dice que sus padres adoptivos, el coronel de Ejército Fernando Lezaeta Castillo e Inés Hurtado Echenique, pagaron 500 mil pesetas (unos 3.000 euros o poco más de $2 millones) por él, según un recibo que tiene en su poder. "Yo fui pedido por carta (también la tiene) al teniente general Félix Álvarez-Arenas, específicamente rubio y de ojos azules", dice, y agrega que "me robaron, a mí no me cabe dudas".



Él es el único de los tres que tiene una partida de nacimiento falsa del Hospital de Antofagasta, ciudad donde fue inscrito. Sacado del orfanato, vivió siete meses en la casa de Álvarez-Arenas mientras encontraban la fórmula para traerlo.
"Queremos justicia, la culpa de esto la tiene España", dice Luis Fernando Lezaeta. Enfatiza que "no tengo nada que decir de mis padres. Ellos querían un hijo y supieron bastante después, en 1963 o 1964, de cómo fue la situación".
Relata que recién tras la muerte de su madre, en 2009 inició las gestiones para exigir las responsabilidades del Estado español. Acusa de las supuestas irregularidades a "Alvárez-Arenas y a Fernando Mellado, quien dirigía la Inclusa". Y cuenta que en uno de sus cuatro viajes a España habló con un hijo de este último.
María Jesús llegó a Chile a los cuatro meses por la misma línea aérea. Sus padres adoptivos, Eduardo Vicuña Aránguiz, entonces jefe del Tesoro de la Casa de Moneda, e Inés Guerrero Santa Cruz, pagaron 8 mil pesetas "y mucho dinero en donaciones", relata ella.
Califica su adopción como "un acto de amor precioso", que sus padres chilenos fueron "maravillosos". Relata que "mi madre siempre me hizo rezar por mis papás que estaban en el cielo" e incluso la alentaba a viajar a conocer su origen, pero señala que "sólo viajaría a España si supiera que mi madre de allá está viva".
María Jesús Vicuña cuenta que sus padres no sabían de posibles irregularidades en las adopciones, y fue ella quien sospechó cuando trató de conocer su origen, porque haciendo consultas a España le dijeron que su madre biológica había sido una "muchacha muy joven de la sociedad local" que entregó al bebé para que no se supiera que lo había tenido. Pero, la explicación era la misma que recibían todos los que consultaban -supo después- lo que la llevó a sospechar de un secuestro.
Indica que de su familia chilena, sólo un primo sabe de su cruzada y la ha alentado a seguir.
José Luis Hurtado no quiere hablar de sus padres adoptivos. "Estoy muy agradecido de ellos", dice, y también enfatiza que "no sabían la procedencia del niño que adoptaban" y que recibieron a los 6 meses de edad.
Ninguno sabe de sus padres españoles. Los documentos oficiales tienen en blanco la línea que señala "nombre, firma y huella digital de quien entrega".

Las cifras sospechosas

El día en que fueron reunidos por "El Mercurio", Hurtado y Lezaeta conocieron a María Jesús.
Revisando documentos llegaron a la convicción de que había nexos entre las familias de los tres. Incluso, esa tarde, entre las carpetas que tienen en sus manos, hay una carta en la que alguien recomienda al padre de María Jesús al coronel Lezaeta, por su experiencia al haber adoptado una niña española.
Otro dato: José Luis y Luis Fernando son primos por sus familias chilenas. "No hay dudas de que se pasaban el dato entre las familias que se conocían; y en España había un nexo", cuenta Lezaeta. En las partidas de bautismo españolas de María Jesús y de Luis Fernando figuran el mismo padrino y mismo ministro: Jacinto Frutos y Marcelino López Herranz, respectivamente.
Al conversar concluían que no llegaron al orfanato porque sus madres murieron. No puede ser casual -comentaron- que entre el ingreso de María Jesús (24-I-1957) y el de Luis Fernando (4-XII-1958) entraron un promedio de dos niños al día. Y entre Luis Fernando y José Luis (tres meses de diferencia) el promedio era de 2,6 al día.
Lezaeta fue el único que supo en forma traumática su origen. "A los 15 años registraba unos papeles de mi papá cuando me enteré. Él se sentó conmigo y me contó la verdad".
Ninguno de los tres pierde la esperanza de reencontrarse con su pasado y alcanzar lajusticia.
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"Yo fui pedido por carta al teniente general Félix Álvarez-Arenas, específicamente rubio y de ojos azules"

LUIS FERNANDO LEZAETA
52 AÑOS, EMPRESARIO AGRÍCOLA.

"Mi madre siempre me hizo rezar por mis papás que estaban en el cielo"

MARÍA JESÚS VICUÑA
54 AÑOS, SECRETARIA EJECUTIVA

"Estamos reprochando a no se quién del Estado español, que fuimos robados".

JOSÉ LUIS HURTADO
52 AÑOS, COMERCIANTE

 Buscan reconocimiento y recuperar nacionalidadSólo el empresario José Luis Hurtado consiguió el pasaporte de España. Y lograrlo le costó cuatro viajes a ese país. Sin embargo, ni Luis Fernando Lezaeta ni María Jesús Vicuña han obtenido el reconocimiento de su ciudadanía, a pesar de que exhiben todos los papeles que los acreditan como nacidos en dicha tierra.
"A mí me cerraron todas las puertas en el consulado de Santiago porque me dijeron que yo era una 'niña expósita' adoptada por una familia chilena", relata ella.
Pero, aseguran que no se van a quedar de brazos cruzados. Lezaeta contrató al abogado Roque Montenegro, y ella, aunque aún no tiene un abogado, no descarta acciones judiciales.
En el caso de José Luis, lo representa su hijo abogado, José Luis Hurtado Balmaceda, con el fin de exigir compensaciones al Estado español, al que considera responsable de lo sucedido. "En caso alguno hemos descartado la posibilidad de iniciar las investigaciones y verificar las posibles figuras penales, porque es muy posible que funcionarios públicos españoles hayan tenido responsabilidad en estos delitos", dice.
Montenegro, en tanto, señala que están esperando los resultados de las acciones judiciales en España para iniciar el litigio. "Pero creemos que hay responsabilidad de los dos estados", explica.
Embajada de Chile: no hay solicitudes de gestiónLa embajada de Chile en Madrid no ha recibido ninguna petición de gestión ante el gobierno español respecto de algún tipo de compensación o de solicitud de la nacionalidad de ese país por parte de algún otro afectado.
Ante una consulta realizada por este diario, se respondió que "ni en la embajada ni en el consulado de Chile en Madrid hemos recibido desde Santiago ningún requerimiento respecto a efectuar gestiones oficiales en tal sentido".

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