El Mercurio, 21/05/2011, extracto.-
El programa del actual gobierno contemplaba una extensión del posnatal de hasta seis meses. Esta propuesta tenía varios riesgos: podría afectar la empleabilidad de las mujeres, ya que en la experiencia comparada el actual sistema de protección a la maternidad es bastante generoso, sobre todo si se consideran el ingreso per cápita chileno y los bajos niveles de calificación de una proporción importante de la fuerza laboral. Alternativamente, si se incentiva la participación y es posible acomodar los salarios a esa nueva realidad, no se afectaría el empleo, pero bajarían los salarios. Además, extender el posnatal tiene un efecto redistributivo adverso en ciertos aspectos, por la desigual participación de la mujer en la fuerza de trabajo: más de la mitad de los subsidios en este ámbito es recibida por mujeres que pertenecen al 20 por ciento de los hogares de mayores ingresos.
El Gobierno quiso minimizar esos riesgos promoviendo, junto con su promesa de campaña, medidas que podían compensarlos. Para eso planteó, entre otros, acotar el fuero maternal y establecer criterios más estrictos para las licencias por enfermedad del niño menor de un año; limitar el beneficio de los tres meses adicionales de posnatal a 30 UF, en vez de las 66 que tienen los tres primeros; en fin, extender la cobertura a trabajadoras que actualmente no recibían dicho beneficio, como aquellas que se emplean a plazo fijo y por obra y faena, pero esta indicación era muy acotada y focalizada sólo en el 20 por ciento más pobre.
Estas opciones le abrían al Gobierno flancos políticos que obligaban a administrar con prudencia los tiempos parlamentarios, pero su deseo de apurar la aprobación de este proyecto atentó contra ello. A todo evento, eran indispensables una estrategia política y una conducción clara de la misma. Eso no se observó en esta tramitación, y de allí las dificultades que experimentó su discusión en el Senado, que frustraron el propósito gubernamental de minimizar sus riesgos.
Así, en las comisiones unidas de Salud y Trabajo de aquél se aprobó la idea de legislar -acordada después de que el Ejecutivo se abriera a algunos cambios, incluyendo, entre otros, la extensión de la cobertura a trabajadoras que ahora no la tienen y pertenecen al 60 por ciento de los hogares más pobres, y la mantención de los fueros vigentes-. Pero en la votación en particular, la Concertación rechazó el tope de 30 UF para el beneficio asociado a dicha extensión y la norma sobre regulación de las licencias por enfermedad del niño menor de un año (así se había aprobado el proyecto en la Comisión de Hacienda).
El Gobierno quedó en una posición incómoda, y debió resignarse a que se aprobara este proyecto sin el límite referido. Se creó, además, un escenario constitucional y legal confuso, porque, en rigor, los senadores se arrogaron una facultad que no tienen, cual es la de promover una iniciativa que significa gasto fiscal. Esta experiencia obligará al Ejecutivo a revisar sus estrategias políticas y legislativas en futuras iniciativas y en la tramitación de ésta en la Cámara de Diputados.
Con todo, desde la perspectiva política, el Presidente tiene base para afirmar, como lo hizo ayer, que con esta aprobación se protegerá mejor la maternidad, en un país en que la natalidad está cayendo, y se ha dado "un gran paso adelante en lograr compatibilizar el mundo de la familia con el mundo del trabajo, para hombres y para mujeres".
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